jueves, 7 de agosto de 2008

UN ABRAZO


Un abrazo calma, sana, cobija, protege y cura el cuerpo y el alma.

Te invito a abrazar más, para curar la naturaleza y las gentes, los que sollozan con lágrimas de los ojos del alma, porque tanto dolor tienen que ya no las pueden soltar con los ojos del cuerpo.. Tampoco podremos solucionar sus vicisitudes o las circunstancias que le llevaron a tal circunstancias pero el amor dado en un abrazo ha de ser un remedio eficaz.

Abrazo terapia

El vocablo abrazo, según reza la Real Academia proviene de abrazar, por ende es la acción de abrazar.

Abrazar significa estrechar entre brazos en señal de afecto y cariño. Pero tal acto implica mucho más que el mero hecho físico de tomar al otro., implica tomar al todo del otro y acompañar con su amor fraterno.

El amor no es un depósito, ni un estanque, sino que es un flujo. Es movimiento que se genera energía saliendo y no con la acumulación, su corriente permite recorrer el cuerpo y entra y sale, por ende cuando se abraza genuinamente, se esta dando amor, y se brinda la posibilidad de entrar en él para compartir su circunstancia, si es de dolor, para calmar y ser un oasis, y si es de alegría, para reír juntos.

Es una infinita energía que inunda al todo del ser humano, le impregna y esa llama lo alimenta, luego se vuelve a traspasar porque quieta no tiene vida. Entre quién abraza y quién es abrazado surge una llama, que es el secreto del arte de vivir, la llama, el amor que se irradia y trabaja en el cuerpo por el que pasa, lo templa hasta fraguar y su esencia lo diamantino que convierte a vida, en un enigma a resolver.

La vida en sí no es un problema, ni crisis, sino que es un misterio que se debe experimentar, porque se vive cuando se alcanzan los momentos intensos en cada hecho, circunstancias materiales y /o espirituales, ante el toque del soplo de amor, que Dios otorga como don.

Otras veces ante el imperio de circunstancias y hechos, por los cuáles hay que atravesar, el abrazo distiende, y el amor que de ello se desprende alumbra al quieto silencio, y ante los nubarrones oscuros de lo banal se rodean aquellas de auras doradas, la llama prende y se enciende el ser.

Ante el abrazo auténtico y fraternal se encuentra la luz a las sombrías sombras del dolor, que alumbran al alba de días oscuros, a la claridad en noches anestesiadas de dolor y llanto, y ayudan a arribar a amaneceres de esperanza.

Permita que un Gran Maestro que he tenido, lo abracé a cada uno de ustedes, y ustedes abracen a quién tengan al lado y todo aquel que lo necesite.

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