viernes, 15 de agosto de 2008

BIEN SE YO


Aunque la injusticia levante su martillo vengador, aunque los hospitales no den abasto y en el psiquiátrico no haya vacantes y en los cementerios necesiten contratar más personal, bien sé yo que fueron la Sabiduría y el Amor los que organizaron la vida.

Aunque nadie haya vuelto del otro lado y los que mueren permanezcan terriblemente silenciosos bien sé yo que somos portadores de un alma indivisible e inmortal y al otro lado está la verdadera Vida.

Aunque sé que existe la ley de la transmutación universal por la que las moléculas que arman este mi cuerpo se desintegrarán pero no se irán al vacío sino que formarán parte de otros innumerables cuerpos, bien sé yo que, en esta misma carne y revestido de esta misma piel, mis ojos contemplarán a mi Redentor.

Aunque las tristezas se vistan de sonrisas y el egoísmo tenga a veces cara de amor y con la palabra paz en sus bocas organicen guerras crueles y la sociedad parezca un circo de payasos, bien sé yo que Jesús pasó por el mundo vestido de sinceridad.

Aunque no se oiga otro idioma que el de la fuerza y levanten monumentos sólo a los que tienen fama o belleza y sólo los campeones sean rodeados y adorados, bien sé yo que los niños, los pobres y los enfermos fueron los favoritos de Jesús.

Aunque el tedio visite a viejos y jóvenes y el odio ponga su nido en los corazones, aunque se estrujen la cabeza tramando venganzas y las flores vayan al basurero y las campanas doblen a muerto y sea el suicidio la única salida para algunos, y la fatalidad, la crueldad y la deslealtad parezcan las únicas reinas del mundo, bien sé yo que el amor gobierna el mundo y que, si mi Dios es todopoderoso, es, también y ante todo, un Padre todo cariñoso que cuida con la ternura de una madre.

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