
Dice Dios, no temas al AMOR, no tengas miedo a lo mejor que hice cuando construí el mundo.
O vas a decirme que el sol y las estrellas estuvieron mal hechos. ¿Preguntarás por qué no hice más hermosos los mares?. No dirás que los pájaros no fueron un prodigio o que dibujé mal la silueta del cisne. ¿Pensarás que el caballo no me salió perfecto o que hay quien mejore el color de las flores?
Sabes, me sentí satisfecho con lo que iba haciendo, pero de entre todas las cosas, lo que hice más a gusto fue la creación del hombre. Ahí si que me esmeré, ahí si que volqué todo lo que tengo desde todos los siglos.
¡Compréndeme! El hombre (tu) iba a ser mi hijo. Yo no podía dar menos.
Pero voy a decirte hoy la verdad entera: El AMOR me salió más hermoso que el hombre, muchísimo mejor, fue la cosa más perfecta que salió de mis manos.
Entenderás si digo que al hombre lo hice a imagen y semejanza mía, pero el AMOR, el AMOR soy Yo mismo.
Por eso me entristece el escuchar a los hombres que hablan del amor con recelo y con miedo, temiendo hubiera dentro del amor una trampa, cual si yo mismo al crearlo hubiera sido un tramposo, como si hubiera creado amores buenos y otros no tanto.
Se equivocan. no hay más que un solo AMOR, todo el amor es bueno, todo el amor construye, todo amor verdadero siempre sube a lo alto y ¿a dónde va a llegar si no es hasta mis manos?
Ya sé que hay en la tierra quienes hablan de amor y llaman con tan bello nombre a la suma de sus dos egoísmos. Eso es una mentira, eso son simples ganas de engañarse a sí mismos. El amor es entrega del alma sin retornos, el amor es buscar al otro sin buscarse, el amor es alzarse sobre los pies del alma.
También sé que en el mundo hay amores que creen que al amar no me aman. Más todos los amores cuando son verdaderos terminan en mis manos. El amor es la única carta que siempre llega a su destino aunque la dirección alguna vez sea la equivocada. Y el destino final de todo amor soy yo.
Yo hice el amor al principio del mundo, y seguiré alimentándolo ayer, hoy, pero también mañana.
Por eso digo a todo el que me está siguiendo: no tengas miedo al amor. Tenle miedo eso sí, a enturbiarlo, a enlodarlo, a pisotearlo y dejarlo se marchite. Eso sí que sería una tragedia, sería como ensuciar mi creación. Porque el amor, ya lo dije, es la cosa más bella y de mis manos salió.
O vas a decirme que el sol y las estrellas estuvieron mal hechos. ¿Preguntarás por qué no hice más hermosos los mares?. No dirás que los pájaros no fueron un prodigio o que dibujé mal la silueta del cisne. ¿Pensarás que el caballo no me salió perfecto o que hay quien mejore el color de las flores?
Sabes, me sentí satisfecho con lo que iba haciendo, pero de entre todas las cosas, lo que hice más a gusto fue la creación del hombre. Ahí si que me esmeré, ahí si que volqué todo lo que tengo desde todos los siglos.
¡Compréndeme! El hombre (tu) iba a ser mi hijo. Yo no podía dar menos.
Pero voy a decirte hoy la verdad entera: El AMOR me salió más hermoso que el hombre, muchísimo mejor, fue la cosa más perfecta que salió de mis manos.
Entenderás si digo que al hombre lo hice a imagen y semejanza mía, pero el AMOR, el AMOR soy Yo mismo.
Por eso me entristece el escuchar a los hombres que hablan del amor con recelo y con miedo, temiendo hubiera dentro del amor una trampa, cual si yo mismo al crearlo hubiera sido un tramposo, como si hubiera creado amores buenos y otros no tanto.
Se equivocan. no hay más que un solo AMOR, todo el amor es bueno, todo el amor construye, todo amor verdadero siempre sube a lo alto y ¿a dónde va a llegar si no es hasta mis manos?
Ya sé que hay en la tierra quienes hablan de amor y llaman con tan bello nombre a la suma de sus dos egoísmos. Eso es una mentira, eso son simples ganas de engañarse a sí mismos. El amor es entrega del alma sin retornos, el amor es buscar al otro sin buscarse, el amor es alzarse sobre los pies del alma.
También sé que en el mundo hay amores que creen que al amar no me aman. Más todos los amores cuando son verdaderos terminan en mis manos. El amor es la única carta que siempre llega a su destino aunque la dirección alguna vez sea la equivocada. Y el destino final de todo amor soy yo.
Yo hice el amor al principio del mundo, y seguiré alimentándolo ayer, hoy, pero también mañana.
Por eso digo a todo el que me está siguiendo: no tengas miedo al amor. Tenle miedo eso sí, a enturbiarlo, a enlodarlo, a pisotearlo y dejarlo se marchite. Eso sí que sería una tragedia, sería como ensuciar mi creación. Porque el amor, ya lo dije, es la cosa más bella y de mis manos salió.

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